Continúa el escándalo que involucra a Agostina Páez, la influencer y abogada santiagueña de 29 años que se encuentra retenida en Brasil, luego de que el pasado 14 se difundieran imágenes en las que se la ve realizando gestos racistas contra empleados de un bar del barrio de Ipanema, en Río de Janeiro. Este miércoles, la Justicia brasileña dispuso la colocación de una tobillera electrónica, una medida que su defensa consideró “muy severa y excesiva”.

Según consignó el sitio digital Info del Estero, el abogado defensor de Páez, Sebastián Robles, cuestionó duramente la decisión judicial y adelantó que presentarán un habeas corpus en favor de la joven, quien en los últimos días se convirtió en el centro de una fuerte polémica mediática.

La colocación de la tobillera implica para Páez un monitoreo judicial permanente y la prohibición de abandonar el territorio brasileño mientras avanza la investigación por los gestos que se le atribuyen. Se trata de medidas restrictivas que profundizan la situación judicial de la influencer en el país vecino.

En paralelo, se conoció un episodio que incrementó la tensión alrededor del caso. Este martes trascendió que el lunes pasado un grupo de tres personas, que se habrían hecho pasar por policías brasileños, ingresaron al departamento donde se encontraba alojada Páez. En ese momento, la joven había salido a comprar comida. Al regresar y encontrarse con la escena, sufrió una crisis nerviosa y se comunicó telefónicamente con su padre, el empresario santiagueño Mariano Páez, a quien le expresó entre lágrimas: “Papi, estoy aterrada, me quieren matar”.

La propia Agostina Páez habló este martes y manifestó su malestar por la situación que atraviesa. “Me duele el desamparo de mi país”, afirmó, al tiempo que señaló que los contactos con el consulado argentino en Brasil continúan, aunque sin novedades significativas hasta el momento.

En declaraciones a Info del Estero, la influencer reconoció su accionar y expresó arrepentimiento. “Por mi reacción pésima, de la cual me arrepiento, hay gente buscándome, deseándome las peores cosas, mucho peores que la que yo hice”, sostuvo, y volvió a insistir: “Me duele ver este desamparo de mi país”.

El caso se originó el 14 pasado, cuando se viralizó un video en el que se observa a la joven realizar gestos racistas, imitando a un mono, dirigidos a empleados de un bar de Ipanema. En su descargo, Páez aseguró que previamente los empleados del local habrían intentado cobrarle, a ella y a un grupo de amigas, bebidas que no habían consumido, y que durante la discusión la amenazaron y realizaron gestos obscenos.

El impacto del episodio también alcanzó a su entorno familiar. Este martes, su tía Patricia Martínez, hermana de su madre, difundió un extenso video en su cuenta de Facebook en el que cuestionó a algunos periodistas de medios nacionales. “Están queriendo hacerle daño y desde la Argentina no se hace nada, solo juzgarla y criticarla”, afirmó, al expresar su respaldo a la joven.